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Cerca de la desembocadura del Aranda está
Arándiga, hasta donde se accede desde la N-II por Morata de
Jalón, o bien desde Calatayud o Saviñán por la bonita y peligrosa
carretera que sigue el curso del Jalón.
Emplea como armas un escudo partido y recortado: primero, de oro,
cuatro palos de gules (Aragón); segundo, de gules, luneta renversada
de plata; tercero, de plata. Se timbra con corona real cerrada.
La villa de Arándiga fue concedida por Alfonso II a Pedro de Huesca
en 1188, continuando en situación de señorío en las centurias
siguientes, si bien recibió algunos privilegios por parte de la
Corona en la persona de Pedro IV.
Después fue de los condes de Morata. En sus armas se refleja tanto
su vinculación a la Corona real de Aragón ("barras" de Aragón) como
al señorío indicado.
Se conoce su acción a favor de la desvinculación señorial en 1820,
así como sus disidencias por su residualismo feudal en 1874.
El pueblo resulta extraordinariamente pintoresco. La silueta de su
castillo ruinoso destaca sobre una cresta rocosa con el caserío
descendiendo por las faldas para formar barrios que al viajero se le
antojan pueblos diferentes. El color vivo del barro de los muros,
las calles y los caminos componen un cuadro magnífico
Castillo de Arándiga:
Construído en el siglo XIV, en tapial y mampostería de planta
rectangular acomodada al terreno escarpado, conserva tres torreones
rectangulares y parte del lienzo de la muralla.
En las inmediaciones nos encontramos con las ermitas de San Cosme y
San Damián, a la que se acude en romería el segundo lunes de mayo; y
la de la Purísima Concepción.
Fiestas: El segundo domingo de mayo, se realiza la romería a caballo
a la ermita de San Cosme y San Damián en el monte "El Bolage". Las
fiesta patronales se celebran del 26 al 28 de septiembre en honor de
San Cosme y San Damián. El 8 de diciembre tiene lugar la fiesta de
la Purísima. (ftes y texto ver links) |