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Situada en las fandas de la Sierra de Santo
Domingo y en la margen izquierda del río Arba, pertenece a las Altas
Cinco Villas. Sus 760 metros de altitud y su geografía le confieren
un clima especial. El entorno natural es un aspecto patrimonial,
irrenunciable para los habitantes de
Biel. Con un 75% de bosque, alberga en su extenso término una
variada riqueza de flora y fauna.
Biel es un pueblo peculiar y sorprendente. Más del 80% de su término
es bosque. Una de las juderías más importantes de Aragón. El 74% de
la población en el siglo XV era judía. Ahora abundan los visitantes.
Con razón. Dos detalles de beber y comer: al agua no le po nen cloro
"para no contaminarla", y en el mesón del pueblo te sirven una
fondue de ciervo o unos garbanzos con cigalas, bolitas de acelgas o
corderito asado que se olvida de la contaminación . El pan de Biel
es famoso.
Lugares a visitar:
Casas populares y otras nobiliarias
Castillo de Biel: El castillo se asienta sobre una plataforma
rocosa, en torno a la cual se distribuyen la iglesia y el caserío
del pueblo. En
origen existía un recinto que servía para reforzar y nivelar el
terreno formando una pequeña plaza de forma aproximadamente oval, en
cuyo extremo meridional y sobre la pared más escarpada se edificó la
torre. A mediados del siglo XVI, el arzobispo de Zaragoza, don
Hernando de Aragón, mandó hacer unas reformas que afectaron a las
ventanas de los pisos de habitación. Ermita
de la Virgen de la Sierra
Ermita de San Miguel de Eliso
Ermita de Santa Quiteria
Iglesia de San Martín
Juderia
En Semana Santa, destaca el día de Domingo de Ramos celebrándose una
procesión en la que dos hombres portan una cruz; y la procesión del
Santo Entierro que se celebra el Viernes Santo, donde al anochecer
se procede, en la puerta de la ermita de San Juan, a la subasta de
los pasos, que luego saldrían en procesión. Los que más han pujado
se visten con túnicas moradas y tapan sus caras con velos del mismo
color. El segundo domingo de mayo, se realiza la romería a la ermita
de la Virgen de la Sierra. Las fiestas patronales, tienen lugar
durante los días 25 y 26 de julio en honor a Santiago y Santa Ana.(ftes.
y texto ver links)
LA JUDERÍA DE BIEL EN EL SIGLO XV por José
Luis Lasheras NoTICIA PUBLICADA EN EL DIARIO EJEA DIGITAL (www.ejeadigital.com)
La de Biel es una de las juderías incluidas dentro del Proyecto
"Aragón Espacio Sefarad" que impulsa la Diputación Provincial de
Zaragoza con el ánimo de recuperar las juderías de la provincia,
rescatando así un parte importante de nuestra historia y con el
propósito de que sirva también para revalorizar turísticamente
nuestros pueblos. Precisamente, el asesor científico de este
Proyecto es Miguel Angel Motis, el mejor experto en la historia de
las juderías medievales aragonesas y a quien debemos todos nuestros
conocimientos sobre la judería de Biel.
Dentro de las Cinco Villas, por el número de habitantes, la judería
de Biel es la segunda en importancia, después de la de Ejea, y ambas
están entre las ocho más importantes de Aragón. Pero si la
relacionamos con la población cristiana, el porcentaje es realmente
extraordinario: más de la mitad de la población de Biel era judía a
principios del siglo XV, mientras que en el resto de Aragón o de
España estaba situado en torno a un 5%. Así en el censo de 1405, se
computan en Biel 51 fuegos judíos (unas 220 personas) frente a 46
cristianos.
Un poco más adelante, en 1485, la población judía de Biel se situará
en torno a los 325 habitantes. Para calibrar mejor estos datos, hay
que tener en cuenta que la población total de Ejea era de dos mil
habitantes, la de Huesca de tres mil o la de Teruel de dos mil
quinientos. Los primeros judíos llegan a la villa en el siglo XI,
debido a que Biel es una zona fronteriza y los reyes aragoneses
favorecen el asentamiento de nueva población.
La judería estaba situada al norte de la localidad, a partir de la
plaza Baja y ocupaba prácticamente la mitad del casco urbano. Tenía
dos centros principales: el social en la plaza de la Caudevilla (ya
se llamaba así en el siglo XV) que era la zona comercial y el lugar
en donde se juntaban los judíos para celebrar sus fiestas; y la zona
religiosa, situada en la calle Barrio Verde, donde se encontraba la
sinagoga y que tendría el nombre de la "Carrera de la Sinoga".
La ubicación de ésta, aunque también pudiera ser casa Solé, es más
probable, según M. A. Motis, que fuera la casa que hoy se denomina
de la Pelegrina. Estaría situada en el interior de un gallizo, en lo
que ahora es un almacén agrícola, mientras que la vivienda sería la
del rabino, junto con los servicios comunes de la judería, entre
ellos la escuela de los "mocetes" como así se denomina en los
documentos. Después de la expulsión, el edificio de la sinagoga, en
lugar de ser donado al concejo por parte del señor de la villa, que
era el arzobispo de Zaragoza, como hizo en otros casos, fue
subastado en la plaza Baja y, después de varias peripecias fue
adjudicado al concejo, que lo utilizó para dependencias municipales.
Sin embargo, parece que no era un bien apetecible, porque el concejo
lo vuelve a vender en 1523 con una cláusula en el contrato de venta
que dice que se seguirá utilizando como tal hasta que se termine
"otra casa para el pueblo", que, lo más seguro, es la actual casa de
la Villa.
Como curiosidad, las diferentes procesiones (de Viernes Santo, Santa
Ana, San Antonio...) no van por la calle Barrio Verde, haciendo así
un extraño en el recorrido, porque, según cuenta la tradición, no
pueden pasar por delante de la "iglesia de los judíos".
Estos, además de dedicarse a la agricultura, eran fundamentalmente
artesanos, sobre todo de la piel (pelliceros, zapateros) y del
tejido (tejedores, sastres). Pero también eran prestamistas, sobre
todo uno de ellos, David Jana, que además de ser gran propietario
agrícola y comerciante, realizaba préstamos por todas las Cinco
Villas e incluso en la zona de Jaca. Este judío rico, según las
investigaciones de M. A. Motis, posiblemente vivía en la que hoy se
denomina casa del Marqués.
Una vez promulgado el Edicto de Expulsión en 1492, algunos judíos
bieleros escogieron como destino la cercana Sangüesa. Otros
embarcaron en Barcelona y Tarragona con destino a Italia, Provenza y
el Imperio Otomano. Sin embargo, fueron muy numerosos los que
decidieron quedarse, convirtiéndose al cristianismo. También fueron
numerosos los que, de nuevo expulsados de Navarra, volvieron a Biel
y, al convertirse, parece ser que tomaron el apellido "Navarro", uno
de los más frecuentes en la actualidad en Biel, en recuerdo de la
tierra que, en un primer momento, los acogió. |